La Royal Horticultural Society (RHS) ha elegido la hiedra como planta de octubre de su campaña Bringing Nature Home, dedicada a favorecer la fauna en los jardines. Su propuesta pone el foco en una parte que suele pasar inadvertida al recortar una trepadora: las ramas adultas que producen flores en otoño, cuando otras plantas ya han terminado su floración.

La iniciativa, presentada para este mes en una publicación del 30 de septiembre, invita a conservar esa fuente tardía de alimento. Las flores de tonos verdosos atraen abejas, sírfidos, mariposas y otros insectos. Más adelante, los frutos ofrecen alimento a distintas aves. Son bayas para la fauna, no para el consumo humano.

Una pared verde no siempre llega a florecer

La hiedra tiene dos fases de crecimiento. En la juvenil desarrolla los tallos trepadores y las hojas lobuladas más reconocibles. Cuando alcanza la fase adulta, el crecimiento se vuelve más arbustivo y cambia la forma de las hojas. Es entonces cuando aparecen las flores.

Esa diferencia explica por qué una cubierta vegetal muy tupida puede aportar refugio sin ofrecer néctar. La poda regular e intensa mantiene la planta en su estado juvenil. Para quien ya tiene una hiedra, observar qué ramas maduran resulta más útil que tratar toda la superficie como un seto uniforme.

El género admite distintas situaciones de cultivo, desde sombra hasta sol, siempre que el terreno no permanezca encharcado. También existen variedades compactas aptas para macetas. Elegirlas exige atender al espacio y al comportamiento de la variedad, sin esperar que cualquier ejemplar pequeño se convierta enseguida en una planta con flores.

Conservar flores y mantener despejada la casa

La propuesta de octubre consiste en dejar madurar una parte cuando haya espacio y mantener el crecimiento apartado de ventanas, canalones y cubiertas. Conservar algunos brotes adultos permite compatibilizar la floración con el control de la planta, en lugar de recortar todas las ramas de la misma manera.

Junto a una vivienda, el estado del soporte importa. Las raíces aéreas no perforan una fábrica de albañilería sana, pero pueden entrar en grietas existentes y ensancharlas al crecer. Los tallos también pueden introducirse bajo elementos de cubierta. Una fachada con defectos o humedad necesita una valoración propia antes de dejar que la vegetación los oculte.

En las vallas de madera conviene vigilar los huecos entre piezas, donde el engrosamiento de los tallos puede separar elementos. Y arrancar con fuerza una hiedra adherida puede dañar la superficie. La decisión práctica para este otoño empieza por distinguir las ramas que estorban de las que florecen, y por conservar estas últimas allí donde el soporte y el espacio lo permitan.