Un fertilizante líquido obtenido de residuos orgánicos ha mejorado el crecimiento de tomates y lechugas sometidos a falta de agua en un ensayo liderado por el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC). El centro dio a conocer los resultados el 8 de octubre. La investigación se publicó el día 3 en Journal of Soil Science and Plant Nutrition.

El producto es un té de compost elaborado mediante el sistema SEFEL, que transforma subproductos orgánicos en un abono de uso agrícola. El interés del trabajo está en estudiar cómo responde la planta cuando, además de recibir nutrientes, tiene que afrontar un riego limitado.

Qué se observó en las plantas

Los tomates tratados presentaron un mayor peso seco de hojas y raíces que las plantas sin tratar sometidas a la misma escasez de agua. En las lechugas también mejoró el peso seco de las hojas. Estas mediciones reflejan el crecimiento vegetal durante el ensayo y no permiten afirmar que aumentara la cosecha de tomates.

El estudio también encontró una mejor absorción de nutrientes y una mayor capacidad para mantener la actividad fotosintética durante el estrés hídrico.

Lo que falta por comprobar

Los investigadores trabajaron con plantas jóvenes en macetas de tres litros, dentro de un invernadero con condiciones parcialmente controladas. Compararon grupos con riego normal y reducido, con y sin el tratamiento, durante tres semanas.

Ese contexto importa para quien cultiva en casa: el ensayo no establece una pauta de abonado para un balcón ni demuestra que cualquier preparado doméstico de compost produzca los mismos resultados. El propio IPNA-CSIC señala que todavía hace falta evaluar el producto en cultivos de campo. La novedad abre una línea de investigación sobre el aprovechamiento de residuos y la respuesta de las plantas a la sequía, con ese límite por delante.